En la actualidad, se suelen utilizar diversas aleaciones madre para sustituir a los aditivos, ya que estas tienen un punto de fusión bajo y son más fáciles de fundir de forma rápida y uniforme en el baño de aluminio. Sin embargo, muchos fabricantes utilizan chatarra de aluminio o lingotes de aluminio de baja calidad para producir aleaciones madre, lo que hace que estas contengan más impurezas. Al utilizar aleaciones maestras, estas impurezas pasan al baño de fundición y provocan su contaminación.
A la hora de fundir aleaciones, suelen existir tres formas de añadir elementos de aleación: una consiste en añadir metales puros directamente al aluminio fundido, como el cobre, el magnesio, el zinc, el silicio y otros metales. La otra consiste en preparar previamente los elementos de aleación en forma de aleación madre. A continuación, esta se añade al aluminio fundido en forma de aleación madre. En la actualidad, lo más habitual es añadir diversos aditivos metálicos al aluminio fundido. Además, existe otro método de adición que consiste en añadir sales o compuestos que contengan elementos de aleación, y reducir dichos elementos mediante una reacción de sustitución con el metal base para que pasen a formar parte del baño de fusión.
El objetivo de utilizar aditivos para aleaciones de aluminio es facilitar la incorporación de algunos elementos de aleación que tienen un punto de fusión más alto y que no se funden, oxidan ni volatilizan con facilidad, con el fin de controlar con mayor precisión la composición de la aleación de aluminio. Además, el uso de una aleación madre como carga puede evitar el sobrecalentamiento de la masa fundida, acortar el tiempo de fundición y reducir la pérdida de metal.

Los aditivos para aleaciones de aluminio utilizados deben cumplir, en la medida de lo posible, los siguientes requisitos básicos:
(1) El punto de fusión debe ser inferior o similar a la temperatura de fusión de la aleación de aluminio;
(2) El contenido de elementos de aleación es lo más elevado posible y la composición es uniforme;
(3) Bajo contenido en impurezas, gases e inclusiones no metálicas:
(4) Es lo suficientemente quebradizo, se rompe con facilidad y resulta práctico para los ingredientes;
(5) No es fácil que se corroa y no debería desintegrarse en polvo cuando se almacena a temperatura y presión atmosféricas.