El revestimiento refractario de la canaleta y el conducto de cerámica de silicato de aluminio es un elemento independiente, que puede desmontarse como pieza integral y sustituirse, de modo que el aislamiento térmico y/o la carcasa de acero permanezcan instalados en su sitio. En ese caso, la lana cerámica separa el compuesto de la camisa de acero y facilita su sustitución. El compuesto se fija a la camisa de acero mediante elementos de sujeción, como tornillos. Los tornillos de fijación se atornillan a las tuercas, que han sido moldeadas en el compuesto, atravesando la camisa de acero y el aislamiento de lana.
El gradiente de temperatura preferido descrito anteriormente se consigue para el revestimiento refractario, por ejemplo, seleccionando adecuadamente el espesor y la capacidad de aislamiento térmico de la capa aislante situada entre el revestimiento refractario de la estructura del canal de fundición y la carcasa exterior. Un material aislante especialmente preferido para dicha capa aislante es la lana cerámica. La importancia de la capa aislante es fundamental, ya que sin ella las pérdidas de calor son demasiado elevadas y la potencia requerida por la resistencia calefactora provocaría la fusión de la propia resistencia. Por otro lado, si el aislamiento es demasiado bueno, el metal fundido, como el aluminio, puede infiltrarse a través del compuesto refractario cerámico y el canal de colada presentará fugas.
La capa de silicato de aluminio canal de cerámica se coloca sobre el canal de flujo de manera que no puedan escapar al exterior cantidades significativas de gases por el espacio entre la cubierta y el canal, y no se produzcan pérdidas de calor por radiación o por corrientes de gas. Las superficies de la cubierta y del canal, que se apoyan una contra otra, son preferiblemente prácticamente planas, de modo que el canal soporta la cubierta de forma continua por sus bordes largos prácticamente a lo largo de toda su longitud.
La cubeta de cerámica de silicato de aluminio permite reducir la temperatura del horno, prolongar su vida útil y reducir los costes energéticos gracias al sistema de cubeta calefactada. Se utiliza para mantener el metal a la temperatura adecuada durante su traslado; la tapa calefactada de la cubeta permite controlar la temperatura de la misma. Además, el sistema de cubeta calefactada mantiene calientes las superficies refractarias, evitando así el choque térmico en los materiales refractarios. El sistema también permite precalentar la cubeta antes de introducir el metal líquido, lo que mantiene la temperatura del metal.






