Los medios filtrantes para fundición de aluminio son fundamentales para las fundiciones de aluminio. Algunas fundiciones utilizan filtros de lecho profundo para sus productos. La etapa final de filtración suele ser un filtro de espuma cerámica (CFF). Esto suele implicar filtrar el aluminio fundido a través de lechos de medios cerámicos de diferentes tamaños. Aunque suelen ser muy eficaces (normalmente más del 85%), su funcionamiento puede resultar costoso. Esto se debe al espacio necesario y a la vida útil limitada de los medios filtrantes. Por lo general, es necesario sustituirlos y desecharlos de forma periódica.
La etapa final de filtración suele ser filtro de espuma cerámica (CFF). Este filtro desechable está fabricado con espuma cerámica porosa rígida y cuenta con una abertura estrictamente controlada. Debido a su sencillo funcionamiento y a sus buenos resultados a corto plazo, suelen ser el único equipo de filtración utilizado en muchas fundiciones. Los tres parámetros clave del CFF son los siguientes:
- Superficie de filtración: cuanto mayor sea la superficie, mayor será el caudal potencial de metal. Sin embargo, debido al riesgo de daños, las baldosas de gran tamaño pueden resultar difíciles de manipular.
- Apertura: cuanto menor sea la apertura, mayor será la eficacia del filtro. Sin embargo, es más probable que detenga a los actores de medio plazo.
- Espesor: cuanto más grueso sea el filtro, mayor será la eficacia de la filtración. Sin embargo, al principio puede resultar más difícil ponerlo en marcha.
Para algunas aplicaciones extremadamente exigentes, se suelen utilizar medios filtrantes de fundición de aluminio más costosos, como los filtros de tubos cerámicos.
Independientemente del tipo de filtro utilizado, hay que asegurarse de que este no se vea afectado por vibraciones excesivas o cambios en el nivel de metal. Estas “interferencias” pueden provocar la liberación de inclusiones, lo que a la larga podría dar lugar a la presencia de inclusiones en el producto acabado. Es especialmente importante llevar a cabo un buen control del proceso en las fases posteriores al filtro final. Si es necesario realizar tareas de mantenimiento, estas deben incluir una preparación minuciosa de la limpieza, prestando especial atención a este aspecto. Además, los operarios de la fundición deben procurar minimizar las turbulencias en determinadas zonas, como por ejemplo alrededor de las bolsas de distribución de metal.
Incluso con la mejor tecnología de filtrado disponible, el metal muy sucio que se introduce puede resultar abrumador. Por lo tanto, nunca está de más insistir en la importancia de un tratamiento adecuado de los metales antes del filtrado. Cuanto más limpio esté el metal que entra en el filtro, más fino podrá ser el filtro utilizado, lo que hará que el metal que salga del filtro esté “aún más limpio”.











